Coxcatlán Puebla, Tehuacán

El Municipio de Coxcatlán se localiza en la parte sureste del estado de Puebla, en el límite con el estado de Oaxaca. Forma parte de la región de Tehuacán, Colinda al norte Ajalpan y Zoquitlán, al sur el estado de Oaxaca, al este con Coyomeapan y al oeste con Zinacatepec y San José Miahuatlán. 

Nombre azteca formado de “cuzcatl“, sarta de joyas, piedras o gargantilla de cuentas; “tlán” cerca, junto (lugar); Cozca-tlán, quiere decir “Lugar de (los que usan) collares o gargantillas.

Coxcatlán tiene relevancia histórica singular porque en su territorio se han encontrado algunos de los testimonios más antiguos relacionados con los procesos que condujeron a la domesticación del maíz. Las cuevas de Coxcatlán fueron ocupadas por grupos nómadas por más de 10 mil años. Durante ese tiempo, se produjeron importantes adelantos agrícolas que incluyen, además de la domesticación del maíz, la domesticación de la calabaza y otras especies.

ATRACTIVOS CULTURALES Y TURISTICOS

Monumentos Históricos

Arquitectónicos: Iglesia Parroquial dedicada a San Juan Evangelista data del siglo XVI, ubicada en la cabecera municipal.

Cueva del Maíz: ahí se encontraron restos que comprueban el origen primitivo del maíz, se encuentra aproximadamente a 10 kilómetros a sureste de Coxcatlán, y a 5 kilómetros de la carretera que conduce de Tehuacán a Teotitlán de Flores Magón, Oaxaca.

La cueva se encuentra al pie de una barranca, al norte de un Cerro llamado “Agujerado”, que se encuentra en la falda de la Sierra Madre Oriental; la cueva en si, mira al norte y esta al centro de la base de un acantilado aproximadamente de 200 metros de largo y 50 metros de alto.

La covacha es larga y estrecha, de 30 a 40 metros de longitud aproximadamente y de 2 a 11 metros de profundidad, 500 metros antes de llegar se localiza a simple vista. Actualmente se encuentra protegida por barandales.

Balneario Mosqueda: ubicado en la cabecera y las ruinas a 600 metros de la cabecera.

Fiestas

Se festeja el 27 de diciembre la fiesta patronal, se celebra a San Juan Evangelista, con feria, procesiones y danzas. El 25 de diciembre también se celebra con mucha importancia.

Artesanías

Tejidos de palma y carrizo.

Gastronomía

Alimentos: Mole de caderas o espinazo, totopos, tlaxcales y chileatole.
Dulces: Conservas de durazno, mango, capulín, tejocote, manzana y granada.
Bebidas: Atole, chocolate, aguardiente y mezcal preparado con frutas como: tejocote, hierbas, manzana, anís, mango, nanche, capulín y cacahuate y pulque.

 

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Paleoparque las Ventas, Zapotitlán

El Paleoparque de las Ventas esta Aprox, a 45 min de Tehuacán,es un centro de divulgación científica, donde se pretende explicar la historia de la vida  su Evolución y dar a conocer huellas de dinosaurios y fósiles marinos que existieron en el Municipio de Zapotitlán.

Cuenta Con algunas Piezas de Dinosaurios,(Teropodos y Terosaurios) depredadores y Carroñeros que existieron hace 225 millones de Años y que han ido Evolucionado en otras Especies Pequeñas.

Recorridos que Ofrecen:

Cueva de Onix $ 20.00
Salinas $ 20.00
a las Cactáceas $ 40.00

Entrada general $ 30.00

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Exposición de Pintura:El Número de Oro

El titulo es El Numero de Oro haciendo referencia a el numero phi, o sección aurea que es un número que se encuentra en diversas formas de la naturaleza y ayuda a tener una armonia entre las proporciones de las cosas y en este caso lo aplico al arte.


La exposición estará hasta el dia 3 de marzo. La muestra estara compuesta de aproximadamente 20 piezas entre las cuales hay pintura de caballete, arte objeto, piezas de arte conceptual, temple, dibujo.


Esperamos  contar con su presencia, ” Entrada Libre”

Festival de Arte Urbano 2012

El próximo Viernes 20  y Sábado 21 de Enero se llevará a cabo el Festival de Rock en el Parque Ecológico a partir de las 04:00 pm. Este festival contará con  mas de 10 bandas en vivo por día, algunas de ellas son:

VIERNES: Mixtitlan, Área 51, On the grave, Faith of shadows, Helena, Hotel del Horror, Black Rose, Rompe cráneos, Necromancer, Crisis 09, Híbridos, Metal Gods.

 


SÁBADO:
Cyrzirama, Urbi, Transmisión, Advance, Oberli, Super luchas, Merlusa, Golden Rock, Amnesia, León Azul, Salsa para tacos, Stephen, Serpiente de acero, Lucerna, Rimel.

“Entrada gratuita”

Para mayores informes en la Dirección de Cultura.

San Nicolás Tetitzintla (final)

En esta junta auxiliar no hay elevaciones orográficas salvo pequeñas lomas desprovistas de vegetación en la reserva cerril del ejido donde crecen algunos árboles de mezquite y guaje, pero como está cercado por áreas habitadas por familias de recursos limitados, es frecuente que vayan y corten leña o arranquen de raíz arbustos chicos.

La ausencia de vegetación ha traído como consecuencia que los animales sean también muy escasos, conejos, liebres, ratas de campo, tlacuaches, y el coyote que era numeroso hace algunos años hoy está prácticamente extinto.

Durante el mes de Febrero este lugar vive con fiesta constante ya que es una tradición la celebración del Carnaval antes del miércoles de Ceniza y casi simultáneamente las Fiestas Patronales que se celebran el 15 de Febrero. A estas fiestas llegan cientos de visitantes, hay comparsas muy vistosas, y bailes típicos como el de los “Huehuetones” y el de los “Santiaguitos”, que se han celebrado desde 1896. Lo que en sus principios fue una práctica piadosa de flagelación para purgar culpas entre los Huehues, ahora es una verdadera atracción turística muy singular que vale la pena presenciar; es una fiesta de gran colorido donde además hay actividades recreativas variadas.

Los participantes llevan un sombrero en forma de sorbete, adornado con papel, listones de colores, flores y espejos, y con un paño se cubren la cabeza y la boca y usan una máscara de Huehue o viejo con barbas y dientes de chivo, un saco holgado y tres pantalones encimados para amortiguar el golpe de los látigos.

San Nicolás Tetitzintla (1a parte)

Esta comunidad se ubica al norte del centro de la ciudad de Tehuacán aproximadamente a 2 kilómetros. El significado de su nombre es “lugar donde abundan las piedrecitas”, y colinda al norte con Santiago Miahuatlán, al sur con la zona centro de la ciudad, al oriente con San Pedro Acoquiaco en la parte del Ejido de Tula y al poniente con San Lorenzo Teotipilco.

La evolución que ha tenido en muchos aspectos esta Junta Auxiliar es representativa de lo que ha ocurrido no sólo en Tehuacán ni en nuestro estado de Puebla, sino a nivel nacional:

Durante el período postrevolucionario una parte muy considerable de los terrenos de cultivo de la Hacienda Grande de San Lorenzo porpiedad de Don Alberto Díaz Ceballos se repartió entre trabajadores que vivían en este lugar, se formó el pueblo y el núcleo ejidal y aunque las tierras eran secas, el agua de las galerías filtrantes subterráneas como la de Alhuelican y el Agua del Potrero dieron la humedad y el riego necesario ara que durante décadas los campos fueran productivos y hubiera una cosecha abundante de verduras y flores que eran vendidas en el centro de Tehuacán, prosperaron innumerables huertos donde las granadas, higos, aguacates y membrillos se daban muy bien.

La explosión demográfica fue necesitando más espacios para casas y al modificarse la Ley Agraria que permitió vender los terrenos de cultivo, los asentamientos humanos fueron creciendo al grado tal que hoy existen 22 colonias que han hecho desaparecer la tierra cultivable. Solamente está sin utilizar para este fin la zona cerril, una franja de aproximadamente 400 hectáreas no adecuadas para cultivo que ha sido repartida a los ejidatarios, y que dentro de poco tiempo seguramente será vendida y colonizada.

A mediados del siglo pasado la Embotelladora “Peñafiel” dio trabajo y sustento a miles de personas y no se sintió la falta de productividad en el campo porque el movimiento económico no se detuvo.

Los ejidos se abandonaron y hoy que la demanda de mano de obra industrial ha disminuido, es un triste espectáculo volver los ojos al campo seco, a las aguas que han bajado tanto en sus mantos freáticos que son casi inexistentes o han sido entubadas para proporcionar agua potable, no hay producción de alimentos y las nuevas generaciones que han podido estudiar, frecuentemente tienen que emigrar al país del norte porque no encuentran una colocación que les de lo necesario para vivir.

Textos: Guadalupe Martínez Galindo
Fotografía: ixtelotliyolcan

Gastronomía Prehispánica de Tehuacán II

El metate, el comal, el tenamaxtle, el tlíkuilli, las cazuelas y las ollas continúan siendo los elementos básicos de las cocinas de las pequeñas poblaciones del valle de Tehuacán, como lo fueron alguna vez en toda Mesoamérica.

Actualmente la licuadora y el “molino de nixtamal” han reemplazado gradualmente al metate, el sartén al comal, la estufa de gas al tenamaxtle y al tlícuilli, y las baterías metálicas a las ollas y cazuelas. Los platillos locales han sobrevivido a la modernidad, si bien con algunas modificaciones.

Al arreglo de tres piedras que se colocan alrededor del fogón y sirven de soporte a los recipientes se le denomina xróq´ui en lengua nquiva y tenamaxtle en lengua náhuatl.

El tenamaxtle y el comal tienen valores simbólicos para los nquiva, ya que con tres piedras se representa el centro o soporte del mundo, donde existe un fuego continuo; la tierra y el sol se representan como discos enteros o perforados. La forma circular de la tortilla también tiene un valor simbólico relacionado con la tierra y el sol.

En la cosmogonía de los pueblos otomangue se creía que el primer hombre fue hecho de maíz. Por esta razón en las cabeceras de las tumbas nquiva (popolocas) de la fase “Santa María” se colocaban mazorcas de maíz tostado.
Los actuales nquiva y náhuatl comparten la creencia en la existencia de un espíritu del maíz, que vive en las milpas. Al madurar las primeras mazorcas el espíritu del maíz puede emerger de las plantas que ya tienen elotes; es posible verlo al atardecer como un joven vestido de blanco desplazándose velozmente entre las milpas; cuando se aproximan demasiado a él, se introduce nuevamente en el tronco de las plantas. En el Tehuacán prehispánico se representaba al señor del maíz con un rostro en forma de elote tierno; en los murales de Cacaxtla se representa al espíritu del maíz en forma semejante emergiendo de un elote.

El espíritu del maíz y el hombre son inseparables para los otomangue, y por ende, para el pueblo nquiva, así como el sitio donde crecen, florecen y mueren: la tierra. Al encargado de la tierra denominado Tlalpixque en náhuatl, ofrendaban los campesinos del valle mole y tamales antes de inicialr la cosecha.
La gran innovación de Mesoamérica: el nixtamal y la tortilla, la podemos ubicar en el horizonte preclásico y en el mismo borde de la prehistoria, gracias a una rústica estatua de barro de este horizonte que representa a una tortillera.

Textos: Ing. Fernando Ximello

Gastronomía Prehispánica de Tehuacán I

dulces-poblanosUna importante herencia cultural de los primeros habitantes del valle de Tehuacán, que generalmente nos pasa desapercibidas es la comida. La comida local es un muestrario muy variado de exquisitos platillos como pochotes, tempexquixtles, noplaes de huerta cocidos, tortillas de mano de Coapan, tortillas de mano gruesas y de maíz morado de Miahuatlán, tlacoyos (tortillas gruesas de forma romboidal y rellenas de frijol), etamales (tamales de frijol), semillas tostadas de pisto, huazontles, pipichas, y muchos otros platillos y guisos.

La cocina prehispánica local, de origen nquiva (popoloca) y náhuatl, sobrevive en los alrededores de Tehuacán; algunos platillos están fuertemente arraigados, otros están desapareciendo ante el cambio de costumbres y alimentación que ha causado la globalización.

A partir de la llegada de los españoles a México se crearon platillos nuevos, al combinarse ingredientes y procedimientos locales con europeos; se conformó una gastronomía mestiza, de la cual se sentían muy orgullosos los criollos. Los campesinos mexicanos adoptaron de inmediato en sus corrales a la “gallina de castilla”, al puerco, al chivo y al borrego; en algunas poblaciones indígenas se continuaron engordando perros, al igual que chivos, hasta muy entrado el siglo XVIII. El ganado mayor lo manejaron únicamente los españoles en el inicio del período colonial.

En los solares mexicanos se cuidó con esmero a las nuevas plantas: perejil, cilantro, ruda, manzanilla, hierbabuena, yerbamaestra, ajo, cebolla europea (existía una variedad de cebolla de tamaño pequeño llamada xonácatl). El famoso puchero español fue modificado en el área poblana a un delicioso caldo de pollo acompañado de verduras locales como el chayote, el jitomate, la calabaza, el elote, la papa y el chile; hay que aclarar que la papa fue introducida del Perú por los españoles.

Un caldo magro de carne de gallina con ajo y sal se acostumbra actualmente en los límites de Veracruz y Puebla; se consume acompañado de un “pico de gallo” y un “totopo”; el “pico de gallo” consiste en una mezcla “picada” de chile verde, cilantro, jitomate y cebolla. No puede haber mejor ejemplo de un platillo mestizo.
Desde el siglo XVI han coexistido en nuestro valle elementos de gastronomía prehispánica, de gastronomía mestiza y de gastronomía europea. Los grupos que consumían platillos de gastronomía europea generalmente no consumían los otros platillos y viceversa.

Como ejemplo hablaremos del consumo del jamón. Los grupos de origen europeo lo consumían cotidianamente en Tehuacán desde el período colonial, especialmente el jamón “serrano”, de acuerdo a documentos que se han localizado de esa época. Sin embargo, los mestizos y los indígenas consumieron el jamón en forma esporádica hasta después de 1940. Estos productos se conocían en Tehuacán como “ultramarinos”, ya que durante muchos años fueron importados de España.

Por otra parte, un platillo como el “guasmole de caderas” (que originalmente se elaboraba con codillos y brazuelos de chivo de matanza y posteriormente con caderas), que era llamado despectivamente como el “mole de los pobres”, por que lo consumían los más humildes matanceros, se convirtió en un platillo de lujo al paladearlo las familias adineradas de Tehuacán y otras ciudades.
Tenemos otro caso de platillos redescubiertos: los famosos gusanos de maguey o tecoles, cuyo consumo se ha hecho muy popular en Tehuacán actualmente, en décadas pasadas los consumían únicamente los campesinos de la zona norte del valle.

Podemos hablar de la década de 1940 como el período en el que los tehuacanenses “redescubrieron” la riqueza de su Gastronomía; me refiero a los platillos de las tres gastronomías. La década en la que los grupos de origen europeo se decidieron a paladear los sabores de la comida local, y los grupos de origen local iniciaron el consumo de carnes “curadas”, embutidos, sopas de pasta, etc.; aunque los consumieron poco, por considerarlos platillos de ricos. La introducción del refrigerador permitió que se popularizara hasta cierto punto el consumo de jamón fresco – que no requería un largo proceso de curado y ahumado como el jamón serrano -, y otros derivados del puerco, conocidos actualmente como carnes frías.

Los platillos que sí consumieron todos los tehuacanenses a finales del siglo XIX y principios del siglo XX fueron los dulces; la dulcería de Tehuacán tuvo su “época de oro” en el porfirismo, y en las décadas siguientes. Aún se recuerda a las creadoras de estos deliciosos platillos de dulcería, que incluían los tradicionales tejocotes y duraznos en almíbar, biznaga, calabaza, dátiles e higos cristalizados; mermeladas, jaleas, jamoncillos, leche quemada, almendrados, dulces de piñón, así como platillos diseñados ex profeso para banquetes.

Textos: Ing. Fernando Ximello
Foto: Flickr. General Felipe Ángeles